SOBRE EL AUTOR

Guy Bonnivier, nació en Chicago, pero a una edad temprana supo que no estaba hecho para la vida urbana. Tras atrapar a su primer halcón a sus quince años de edad, se convirtió en un maestro cetrero. A los diecisiete años, se mudó al oeste para vivir y cazar con sus aves. Dos años más tarde, un oficial retirado de Caza y Pesca de Wyoming convenció a Guy de que volviera a estudiar. Se graduó en la Universidad del Sur de Illinois (Southern Illinois University) en Carbondale.

En la década de 1970, mientras trabajaba para el Servicio Forestal de los Estados Unidos en Arizona, Guy estaba reparando una tubería en un tanque seco de metal de 45.500 litros en el desierto de Sonora. Sintiendo curiosidad, se introdujo en su interior y comenzó a desenterrar los restos de docenas de halcones, cernícalos, búhos y otras aves del profundo sedimento en el fondo del tanque. Estaba tan perturbado por haber descubierto a los pájaros ahogados que encontró su voz de escritor por primera vez firmando artículos para la organización de conservación Defenders of Wildlife sobre la necesidad de rampas de escape en los miles de tanques de agua de reserva ubicados en el vasto y árido oeste americano.

Mientras se dirigía a informar sobre los incendios en la zona agreste del río Salmón en Idaho, Guy conducía a través de un impresionante valle bucólico. Decenas de miles de ánades reales y grullas canadienses se asentaron, bandada tras bandada, en campos dorados de rastrojo de cebada sobre un fondo de álamos de color naranja brillante, dispuestos bajo un cielo despejado de septiembre. Entonces, cautivado por aquel paisaje, se detuvo y observó a las aves durante horas, y luego las siguió mientras se posaban en un pantano cercano alimentado por un manantial, Silver Creek. Cuando el sol se puso esa noche, justo en ese momento, decidió llamar “hogar” a ese lugar.

Guy se convirtió en el primer empleado de la organización ambiental global The Nature Conservancy en Idaho, tras ser contratado para asumir la “imposible” tarea de restaurar el deteriorado Silver Creek y su antes famosa pesquera. A lo largo de dos décadas, trabajó con agricultores, ganadores, deportistas y organismos gubernamentales en la cuenca hidrográfica para desarrollar uno de los proyectos privados de conservación de arroyos más exitosos para beneficio público hasta la fecha, y se convirtió en uno de los primeros defensores de la gestión pesquera moderna.

Aprovechó sus conocimientos de conservación a lo largo de cuarenta años y logró la conservación de la tierra, el agua y la vida silvestre en todo Idaho y en el oeste. Esa misma pasión le llevó a trabajar con conservacionistas locales en Baja California Sur (México) para ayudar a establecer el Parque Nacional Bahía de Loreto, que cuenta con un área marina protegida de 2000 kilómetros cuadrados en el Mar de Cortés.

Guy, ahora jubilado, ocupa su tiempo escribiendo. Durante los meses veraniegos del año, se aloja en una cabaña construida por él mismo en el río Big Lost en el centro de Idaho, mientras que en la temporada de invierno se instala en una casa a la sombra de las montañas de Chiricahua, en el sureste de Arizona.